sábado, 14 de marzo de 2009

¿HASTA CUÁNDO? PAREN LOS ASESINATOS DE MOTORISTAS Y COBRADORES‏

Redacción Tehuacán
Al menos tres motoristas han sido asesinados en el primer trimestre del año en San Vicente. Los homicidios han sido perpetrados al parecer por miembros de maras, debido que los transportistas de la ruta 116 no han cancelado la “renta”, sin embargo esta versión no ha sido confirmada por las autoridades policiales.

El primer hecho ocurrió en enero cuando dos hombres que viajaban en la unidad pidieron el dinero al motorista y luego le dispararon, el cobrador trató de fugarse, pero fue alcanzado por los delincuentes y le dispararon.

El otro hecho se registra cuando el bus viajaba desde San Salvador hacia San Vicente, a la altura de Jardines de Selsut, los delincuentes dispararon al motorista e hirieron de gravedad al cobrador de la unidad. El motorista murió de inmediato y el cobrador fue trasladado al Hospital Rosales.

Un hecho más se registra cuando un bus urbano de la ruta 72, que hace su recorrido en San Vicente, fue aparentemente asaltado por varios sujetos y luego de intimidarlos, dispararon al motorista, el cobrador corrió y no pudo ser alcanzado por los asaltantes.

Estos hechos tienen preocupada a la población vicentina, pues la ciudad ha estado libre de maras y es una de las cabeceras más tranquilas de El Salvador. Por ahora se espera que las autoridades policiales den con el paradero de los delincuentes, ya que los motoristas y cobradores de las diferentes rutas urbanos e interdepartamental están preocupados por la ola de delincuencia que ha proliferado en la ciudad.

Según información no confirmada por las autoridades policiales, los mareros han pedido por lo menos un mil dólares a los empresarios de buses para no seguir con los asesinatos de motoristas y cobradores.
Como se sabe, según los métodos más tradicionales de la mafia, el cobrar "renta" a empresarios (pizzo, según el lenguaje de los mafiosos italianos) es sólo uno de los niveles de operatividad de la mafia, el gran reto para la policía salvadoreña, y vicentina en este caso, es, en primer lugar, confirmar que efectivamente se trata de mareros, y si ese fuera el caso, entonces hay que llegar a descubrir a los jefes de la banda, que no necesariamente tienen que ser mareros.
La verdad es que la población, que por nuestros niveles de pobreza, utiliza muchísimo los medios públicos de transporte, pide más seguridad, lo cual no se reduce a simples rondas de policías, sino a una investigación exhaustiva del hecho.

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