
REDACCIÓN TEHUCÁN
En el blog cuaderno.josésaramago aparece esta breve nota se supone escrita por José Saramago, que reproducimos aquí:
Un tercer dios
Creo que las tesis de Huntington sobre el “choque de civilizaciones”, atacadas por unos y celebradas por otros cuando fueron expuestas, merecerían ahora un estudio más atento y menos apasionado. Nos hemos habituado a la idea de que la cultura es una especie de panacea universal y que los intercambios culturales son el mejor camino para la solución de los conflictos. Soy menos optimista. Creo que sólo una manifiesta y activa voluntad de paz podría abrir la puerta a ese flujo cultural multidireccional, sin ánimo de dominio por ninguna de las partes. Esa voluntad tal vez exista por ahí, pero no los medios para concretizarla. Cristianismo e islamismo continúan comportándose como irreconciliables hermanos enemigos incapaces de llegar al deseado pacto de no agresión que tal vez trajera alguna paz al mundo. Pues bien, ya que inventamos Dios y Alá, con los desastrosos resultados conocidos, la solución tal vez esté en crear un tercer dios con poderes suficientes para obligar a los impertinentes desavenidos a deponer las armas y dejar en paz a la humanidad. Y que después ese tercer dios nos haga el favor de retirarse del escenario donde se viene desarrollando la tragedia de un inventor, el hombre, esclavizado por su propia creación, dios. Lo más probable, sin embargo, es que esto no tenga remedio y que las civilizaciones sigan chocando unas contra otras.
Creo que las tesis de Huntington sobre el “choque de civilizaciones”, atacadas por unos y celebradas por otros cuando fueron expuestas, merecerían ahora un estudio más atento y menos apasionado. Nos hemos habituado a la idea de que la cultura es una especie de panacea universal y que los intercambios culturales son el mejor camino para la solución de los conflictos. Soy menos optimista. Creo que sólo una manifiesta y activa voluntad de paz podría abrir la puerta a ese flujo cultural multidireccional, sin ánimo de dominio por ninguna de las partes. Esa voluntad tal vez exista por ahí, pero no los medios para concretizarla. Cristianismo e islamismo continúan comportándose como irreconciliables hermanos enemigos incapaces de llegar al deseado pacto de no agresión que tal vez trajera alguna paz al mundo. Pues bien, ya que inventamos Dios y Alá, con los desastrosos resultados conocidos, la solución tal vez esté en crear un tercer dios con poderes suficientes para obligar a los impertinentes desavenidos a deponer las armas y dejar en paz a la humanidad. Y que después ese tercer dios nos haga el favor de retirarse del escenario donde se viene desarrollando la tragedia de un inventor, el hombre, esclavizado por su propia creación, dios. Lo más probable, sin embargo, es que esto no tenga remedio y que las civilizaciones sigan chocando unas contra otras.
Huntington y su tesis sobre el "choque de civilizaciones" es un argumento ideológico para justificar las guerras y el comercio de armas entre los colosos de este mundo; además, es muy común entre los escritores estadounidenses simplificar la realidad por la vía pragmática; utilizan en exceso los conceptos de modelo y paradigma, sin respetar los contextos culturales y el sentido en que utilizó esos términos Thomas Kuhn. El de Huntington es un argumento ideológico.
A Saramago es un placer leerlo en cuanto escritor, mucho menos en cuanto teólogo, filósofo o fenomenólogo de la religión.
Pero, el punto planteado es de tremenda actualidad: ¿en qué dios creen los musulmanes y cristianos? No cabe duda que el punto problemático no es "dios" en su forma nominal o conceptual, sino el modo como lo encarnan en la historia las diversas religiones, pero, por otra parte, quién nos asegura que el ateísmo sea mejor que el teísmo o la religisidad de los pueblos.
A la tesis de un "tercer dios" le corresponde la otra tesis sobre la "tercera muerte de dios" de André Glucksmann. Además, al primer, segundo y tercer dios les corresponde no solo la primera, segunta y tercera muerte de dios, sino también y, sobre todo, la primera, segunda y tercera iglesia (Walbert Bülmann, Philip Jenkins). La cosa es más compleja de lo que parece, opinar sobre religión ha sido siempre mucho más fácil.

9 comentarios:
"...A Saramago es un placer leerlo en cuanto escritor, mucho menos en cuanto teólogo, filósofo o fenomenólogo de la religión..."
Bien dicho en cuanto a señalar la distinción (a mí no me gusta ni como escritor, pero ese es un defecto mío muy aparte).
Efectivamente no se puede estar en todo. Zapatero a tus zapatos. A veces los literatos o poetas ceden ante la tentación de opinar sobre sus pasiones (aunque no sean doctos en la materia) pues siempre tienen un público adicto que asiente a sus dichos como si no fuesen tan legos como uno.
Pues fijate que hasta hace unos siete años leí a Saramago, es decir, sus obras en modo sistemático, pero perdí fuerza cuando leí sus "Cuadernos de Lanzarote (1993-1995)", algo así como un diario de vida suyo, comentarios muy personales de su vida. Lo que me impresionó es que en esos apuntes suyos la figura más potente no era su habitual provocación, que en lo personal no me molesta por lo que tiene de superficial, sino su mujer. Luego les pregunté a algunos de los editores de sus obras y me confirmaron el dato. A Saramago, con respecto a su mujer, se le puede parafrasear lo que le acusaban a Jon Sobrino los del Vaticano con respecto al Jesùs histórico de algunas de sus obras cristológicas: "humano, demasiado humano". Total, como bien decís, el "púclico adicto" es blindado y su fidelidad es solo otra forma de religión.
Ha comentado: "uno de Los de Tehuacán".
Interesante... No lo sabía.
Es siempre un placer lerrlos, saludos
Con todo respeto, pero el quicio embrionario o quinta ensencia no es la cuestión de Dios y religión, sino cómo se concibe la presencia divina y del cómo ésta se vive en la religión.
La asevereción saramaniega es muy pobre, si bien premio nobel, pero ojo es un premio en literatura, no en teología, menos en antropología o sociología, no digo que Saramago sea un fracaso, no, es un gran escritor, pero el hecho que sea un gran escritor no dice que no pueda equivocarse.
Lo de tercer DIos, muerte Tercera de Dios, y tercera Iglesia...Palabras, e ideas...desde una perspectiva, pues son iluminadoras en el sentido de que no podemos seguir con una fe incapaz de brindar respuestas concretas al hombre de hoy, pero eso no debe hacernos soslayadores irresponsables de reconocer lo que la auténtica religión y fe en Dios ha otorgado a la humanidad.
No se trata de hablar de un tercer Dios ni de un segundo. Sino de Vivir y Testimoniar el Primero, el único, el que a veces lo viciamos por nuestras caricaturas de fe que ostentamos.Es mi humilde opinión.
Gracias a ustedes los de Tehuacan por tan interesante blog, con gran altura intelectual. Sigan adelante.
Vaya cosa por fin se juntan en comparación los literatos con los sacerdotes . Casi vienen siendo lo mismo tienen las mismss características:
1- Ambos consideran que tienen la razón. Se vuelven semi-dioses cuando de temas sustanciales se trata.
2- Consideran que inclusive "el pueblo no es capaz de entenderlos". Les cuesta trabajo hacer un lenguaje comprensible a los demás.
3- No han sido hechos para hablar con cualquier gente. Tratan con desdén y marginalidad a quien no tiene un tema a su altura, especialmente si son "Doctores en algo".
4- Son antipáticos y muy poco comunicativos. Su circulo social es demasiado cerrado, muy elitista. Su mundo de ideas es inalcanzable para secretarias, campesinos, ordenanzas, familia poco instuida y leída.
5- Mientras sus familias se sacrifican trabajando, ellos se dedican a estudiar, leer y viajar por el mundo. Se dan el lujo de no trabajar y que alguien más los mantenga hasta terminar sus tesis doctorales.
6- Hablan de humildad y son los seres más arrogantes que he conocido.
7- Son irónicos, sarcásticos y peyorativos. Casi quieren que la humanidad entera debiera entrar en su mundo para comprender sus honduras filosóficas, literarias o teológicas cuando en realidad otros se han sacrificado por ellos.
Yo diría que el imperio de Dios no es que prevalece en la estética literaria ni en las verdaderas iglesias sino en los seres humanos que se consideran un poder en la humanidad.
El comentario anterior es parcial, es más, habla "de los que he conocido". Al anónimo anterior le digo de que yo mismo conozco sacerdotes muy cercanos al pueblo y muy humildes, acepto que diga que los hay como usted dice, pero es erróneo absolutizar, pues hay pastores de que dejan el pellejo por los más pobres, aún con todo y sus estudios, saben reconocer la verdad donde está, si usted no los conoce, pues que pena, pero es un error absolutizar.
La verdad amigo, nos es cuestión de que se considere a unos incapaces de entender y a otros sí, más bien es cuestión de aceptación y descubrimiento.
Yo diría que el imperio de Dios no es el que prevalece simplemente en la estética literaria ni en las opiniones personales presentes en las iglesias sino en los seres humanos que se consideran un poder en la humanidad a partir de la Verdad que es también belleza expresada por la literatura en ocasiones y proclamada en lo verdadero de las iglesias e Iglesia.
ah se me olvidaba lo mismo digo de los literatos, hay muchos de ellos de gran sensibilidad.
Ese comentario del 6 de Septiembre de las 16:28 esta escrito por un RESENTIDO SOCIAL (como yo)... muestra que al no poder entender lo que se publica en el blog o lo que en los cometarios escribe responde de la forma en que los salvadoreños respondemos ante todo: de forma violenta.
Si no le gusta el nivel de las discuciones doctorales, entonces porque putas no agarra un libro de Saramago y busca en internet resumenes o ideas del autor, y no se ponga a perder el tiempo en chupaderos o viendo futbol...
Gracias por sus comentarios, siempre solemos aprender mucho de ellos. La afirmación central de la entrada se refiere a la imposibilidad de tener una explicación totalizante de la realidad. La "verdad", si realmente existe, tiene, en el plano histórico y fenoménico, una dimensión de pluralidad, que no necesariamente tiene que decantar en relativismo absoluto. A uno que se declara religioso, o peseedor de una fe, le puede molestar la existencia de su contrario, es decir, el ateo, pero ello no toca en nada la condición actual de éste último, como no toca en nada al creyente la existencia del ateo. Nos oponemos decididamente a la manipulación ideológica de las religiones para justificar la violencia, en esto estamos de acuerdo con Saramago; pero, de eso, a suponer que se deba "rematar" al Dios de musulmanes y cristianos se da un espacio muy grande, de hecho, en sentido estricto, Saramando no habla de terminar con "Dios", sino de inventar un tercer "dios" y que al final, lo dice en tono evidentemente ingenuo, ese "dios" se retire del escenario. Pero las causas no son religiosas, sino materiales, de tipo económico. Orientar las cuestión por la vía de la crítica a la religión contribuye sólo a reforzar la ideología del terrorismo occidental y musulmán.
Los de Tehuacán.
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