viernes, 27 de agosto de 2010

LOS SETENTA Y DOS MASACRADOS EN TAMAULIPAS: !VIVA MÉXICO, CABRONES!


Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!”. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de ustedes”. Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: “¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca”. Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad. (Del Evangelio de Lucas 10,1-12).

El jueves, 27 de agosto de 2010, los latinoamericanos nos volvimos a sorprender ante la noticia del macabro asesinato de setenta y dos compatriotas, a manos de asesinos y narcotraficantes (Cartel de los Zetas) en Tamaulipas, México. Entre los asesinados se encuentran, al menos, salvadoreños, hondureños, ecuatorianos y brasileños.

Esta siniestra realidad nos cuestiona en varios aspectos. No sólo para buscar las razones por las que hermanos y hermanas nuestros abandonan sus pueblos de origen y marchan a otros lugares en busca de mejores oportunidades de vida; eso ya lo sabemos. El asunto es que los que supuestamente nos gobiernan en Latinoamérica, llevan más de cincuenta años escuchando que nuestros hermanos y familiares siguen huyendo a tierras extrañas en busca de mejores condiciones de vida y no hacen algo para evitar esa realidad. Parece que no hay voluntad para resolver el problema de la migración forzada, de las mejores personas de nuestras naciones, hacia un lugar que ni les acepta ni estima, sino que, por el contrario, les detesta y hasta agrede.

Es el momento de dejar a un lado la doble moral de gobernantes que al ver este tipo de hechos lo único que hacen es echar culpas y responsabilidades a otros y decretar “Un minuto de silencio por la memoria de las víctimas”. ¡Hipócritas mal nacidos!

Es el momento de comenzar a poner las bases para evitar la migración forzada. Eso es posible; la realidad lo demuestra, ya que al menos tenemos un ejemplo claro y concreto en Centroamérica: es el caso de Costa Rica, que no tiene migración forzada; ciertamente no en cantidades masivas como las tenemos el resto de los países centroamericanos.

Sería interesante analizar el caso costarricense para ver las razones por las cuales los ciudadanos costarricenses no ven en un país extranjero, la solución a sus problemas.

La clave la encontraremos en estudiar la historia económica y política de este país, e intentar transitar esos caminos. Hay por lo menos cuatro razones de por qué Costa Rica no tiene migración forzosa:

  1. Que Costa Rica no tiene ejército. Lo abolieron en 1948, para evitar intentonas golpistas llevadas a cabo por este grupo de individuos en otras naciones latinoamericanas. Esto trajo para Costa Rica efectos positivos, ya que los altos montos económicos que se gastan al otorgarlos al ejército, se invierten en elevar el nivel de vida de la población costarricense.
  2. Altos índices económicos invertidos en la educación. Costa Rica es uno de los países que más invierte en educación en América Latina. La educación es gratuita y de alta calidad.
  3. El desarrollo de la industria turística es alta en Costa Rica. Ello trae divisas a la economía costarricense y beneficia a la población.
  4. La distribución de la riqueza nacional es más equitativa que en el resto de las naciones centroamericanas.

Si analizamos en detalle estos puntos, encontraremos que no basta con desgarrarnos las vestiduras cuando suceden casos como la masacre de Tamaulipas; de lo que se trata es de ser más coherentes con lo que somos, seres humanos nacidos en este tiempo y lugar.

Ya es tiempo que cambiemos. Construyamos todos juntos un mejor país. Un país, donde no nos veamos forzados a huir para comer, estudiar y vestir mejor.

La mafia latinoamericana se empeña en negar y tergiversar aquello que afirma la canción: México Lindo y Querido si muero lejos de ti.

En estos casos de muerte, México ni es tan “lindo”, ni tan “querido”, y el temor no se refiere al morir lejos de él, sino en morir precisamente en su territorio.

¿Quiénes son los zetas? ¿Los policías corruptos? ¿Los diputados mafiosos? ¿El ciudadano común que sigue pensando que su partido político es una religión y sigue votando por él a ciegas? ¿Los ministros religiosos que sólo piensan en aumentar sus inmensas barrigas? ¿Los jueces prostituidos al mejor postor?... "Zetas", "Equis", es igual, el nombre no cambia la maña.

¡ VIVA MÉXICO, CABRONES!

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