lunes 29 de noviembre de 2010

sábado 27 de noviembre de 2010

LA CIUDAD DE SAN VICENTE SIN AGUA POTABLE POR TERCER DÍA CONSECUTIVO



Una buena parte de la ciudad de San Vicente se ha quedado sin el servicio de agua potable. El líquido vital es indispensable en las casas de los vicentinos.
Se preguntó a los trabajadores que están haciendo las perforaciones en las calles de San Vicente y ellos han confirmado que es ADIMASA la que está dirigiendo los trabajos de cambios de tuberías. Sin duda es importante que las cañerías estén en buen estado. Sin embargo, por tres días los habitantes de diversas colonias no han tenido servicio de agua y ADIMASA no ha previsto la distribución de agua para los habitantes. Lo que sí es cierto es que el servicio de agua en amplios sectores de San Vicente, por no decir en toda la ciudad, es deficiente. Prácticamente los vicentinos cuentan con servicio de agua potable sólo por las noches.
Los señores de ADIMASA son puntuales en cobrar los recibos de pago, pero son deficientes en asistir a la población cuando esta necesita el servicio del líquido vital.
Por el alcalde ni se pregunte, porque ese sujeto se desentiende por completo de los problemas del pueblo.
Los habitantes de las distintas colonias y barrios demandan el pronto restablecimiento del servicio de agua potable o la distribución de agua con pipas en los sectores afectados.

martes 23 de noviembre de 2010

AMOAR INVITA A MISA EN MEMORIA DE ARZOBISPO ARTURO RIVERA DAMAS


La Asociación Monseñor Oscar Arnulfo Romero
invita a la misa en memoria de Monseñor Arturo Rivera Damas,
quinto arzobispo de San Salvador,
con ocasión de su pascua de resurrección
y en el marco de su aniversario de oro de consagración episcopal.


Hora: 10:00 am.

Día: Viernes, 16 de noviembre de 2010.

Lugar: Cripta de Catedral Metropolitana de San Salvador.


La gestión de Rivera Damas como arzobispo de San Salvador se caracterizó por su fuerte sentido eclesial y por su incansable lucha por favorecer la negociación para una solución pacífica al conflicto armado (1980-1992), por tal motivo puede justamente ser llamado:
ARTESANO DE LA PAZ

jueves 11 de noviembre de 2010

Hacerse cargo de Ignacio Ellacuría. XXI Aniversario de los mártires de la UCA



Luis Armando González
Director del Periódico El Independiente.

Este 16 de noviembre se celebra el XXI Aniversario del asesinato de los jesuitas de la UCA y de sus dos colaboradoras, Elba y Celina Maricet Ramos. Una vez más, se cuenta con un momento propicio para hacer un alto en el camino –tanto dentro de la UCA como fuera de ella— y meditar sobre el legado ético e intelectual de los jesuitas asesinados. En este espacio –con modestia, agradecimiento y respeto-- centraremos la mirada en Ignacio Ellacuría (1930-1989), retomando la primera parte de una de sus expresiones predilectas: “hacerse cargo de la realidad”, sólo que aplicada a su legado: “hacerse cargo de Ignacio Ellacuría”.
¿Qué significa eso? No se trata de una mera asimilación intelectual o de un manejo exacto de su bibliografía. Sin duda esto es importante; pero lo que se quiere enfatizar con ese “hacerse cargo” es algo más vital e integral: apunta, por un lado, a una asimilación del espíritu crítico que animó su quehacer intelectual y, por otro, a la operativización creativa no tanto de los contenidos teóricos o metodológicos de su obra, sino del talante con el que esos contenidos fueron elaborados y puestos en práctica.
Lo anterior exige una exploración tentativa de cómo se puede acercar una persona –con formación filosófica o no-- al legado de Ellacuría. Así, en primer lugar, se puede ensayar un acercamiento a ese legado con la finalidad de poner en cuestión –por pasados de moda, por excesivamente teóricos, por ser de difícil comprensión, por intelectualizados, etc.— sus contenidos teóricos y metodológicos. Desde este punto de vista, de lo que se trataría es de demostrar que la obra intelectual de Ellacuría es algo muerto y que por tanto no hay razón alguna –cuando no sea la de ocupar un poco de tiempo en alimentar la propia curiosidad—para gastar fuerzas y energías en entender a un autor cuyas ideas filosóficas no son nada “amigables” ni tienen nada que ver con la frivolidad propia de las nuevas generaciones. Es decir, para qué pensar y reflexionar en torno a Ellacuría, si hay otras cosas más divertidas y menos complicadas –y menos problemáticas— que hacer. Para qué Ellacuría –o Segundo Montes o Ignacio Martín-Baró—, si se tienen “facilitadores” a la medida de unas generaciones que gustan de lo “suave”, de lo “ligero”, de lo ligth.
En segundo lugar, otra forma de acercarse a Ellacuría puede consistir en repetir prolijamente –de una y mil formas; en textos y en cátedras— lo que él dijo y dejo escrito en su vasta obra. Aquí, de lo que se trataría es de transmitir de la manera más literal posible sus tesis filosóficas, políticas y éticas, no dejando fuera de consideración absolutamente nada. Por supuesto que esto es importante; es importante no sólo poner a disposición del público su producción escrita, sus conferencias y entrevistas, sino que lo es también sistematizar, explicar, contextualizar, etc., lo que él dijo y escribió.
No se sabe cómo hubiera reaccionado Ellacuría ante esta reproducción literal (o casi literal) de su pensamiento; lo más seguro es que hubiera tomado una distancia crítica, tolerándola hasta cierto punto, pero haciendo un llamado a la creatividad y a la criticidad. Y es que, en efecto, en sus clases era frecuente que se refiriera a quienes escribían libros en Europa como personas que lo que hacían era escribir libros partiendo de otros libros, y no partiendo de la realidad –lo que según él era lo que daba su nota distintiva al pensamiento teológico y filosófico en América Latina—.
Como quiera que sea, hacerse cargo de Ignacio Ellacuría puede significar asimilar su obra intelectual y divulgarla con la mayor fidelidad posible. Darse a esta tarea es hacer lo opuesto a quienes –como en su momento dijo Marx de Hegel— consideran a Ellacuría un “perro muerto”. Se entiende, entonces, el valor de esta recuperación permanente –por la vía de la transmisión y la reproducción-- de su legado. Pero, ¿es suficiente? Quizás no. Quizás sea posible otra forma de hacerse cargo del legado de Ellacuría, o de aquello de su legado que es más permanente y fundamental.
Eso más permanente y fundamental atañe no tanto a los contenidos teóricos y metodológicos, sino a lo que se puede llamarse los “principios” del legado de Ellacuría. ¿Cuáles son esos principios?
En primer, el “principio de realidad histórica”, es decir, que no hay realidad más densa e importante –desde un punto de vista metafísico—que la realidad histórica, que es el objeto privilegiado del conocimiento filosófico. Una derivación práctica de este principio es que el primer desafío de quienes se dedican al saber es conocer la propia realidad histórica. Los cómo y los cuánto variarán de una época a otra, pero el principio permanece.
En segundo lugar, el “principio de totalidad” o “principio estructural”. En distintas ocasiones, Ellacuría dijo que los árboles no debían impedir ver el bosque. Y precisamente de eso se trata: de que los detalles, las partes, lo particular no deben impedir atender al conjunto de los fenómenos; a la unidad que da sentido a la partes, las configura y define. Contra toda casuística y contra la avalancha de lo particular, Ellacuría no legó un modo de acercarnos a la realidad histórica que mira al conjunto, que atiende a las conexiones de los fenómenos, que aprehende sistemas y subsistemas, no acontecimientos sueltos y desarticulados. Que aprende, en suma, niveles estructurales y de estructuración de la realidad histórica.
En tercer lugar, el “principio de procesualidad”. Esto es, que la realidad histórica es, ante todo, un proceso: no sólo que viene del pasado y que va hacia el futuro –siendo el presente un puente entre ambos polos—, sino que la realidad histórica está dando de sí lo que puede dar en cada situación o momento particular. Proceso es continuidad, pero también es cambio; es azar y novedad; es tránsito de lo viejo a lo nuevo, pero desde las entrañas mismas de la realidad histórica. Entender el proceso histórico es entender de dónde venimos; es entender la gestación, la génesis de los acontecimientos; es entender no sólo su desenlace concreto, sino sus posibilidades abiertas al futuro.
En cuarto lugar, el “principio de dinamicidad”; es decir, que la realidad histórica es dinámica, no tanto porque no es estática o rígida, sino porque siempre está dando más de sí, porque siempre está actualizando sus potencialidades y tendencias, porque da vida a la novedad y a la innovación. Dinámico no quiere decir estar en movimiento o agitarse –como acotaba él en sus clases--, sino dar de sí. Un dar de sí que puede ser dialéctico, pero que va más allá de la dialéctica entendida en el sentido hegeliano-marxista.
Finalmente, el “principio de la crítica”. En la línea de sus maestros griegos (principalmente de Sócrates), Ellacuría defendió la tesis de que el saber filosófico debe estar imbuido de un componente crítico que, en cuanto tal, tiene un alcance liberador. El “principio de la crítica” está sostenido por lo que se sabe, pero es ante todo una actitud, un talante, un modo de posicionarse ante el poder y ante los poderosos. Criticar es develar las mallas con las que se teje el poder, es poner en evidencia sus abusos y la manipulación que, desde el mismo, se hace de la verdad.
Esos principios están en desuso en estos momentos. Nos fueron legados por un intelectual de primera al cual no se le está dando el lugar que merece como referente cultural imprescindible. Es de esperar que en este XXI Aniversario de su muerte ese legado sea objeto de una profunda reflexión.
San Salvador, 10 de noviembre de 2010



jueves 4 de noviembre de 2010

MUERTOS QUE CAMINAN























MEDARDO LARA, el alcalde de San Vicente, de gustos exóticos, como el de profanar tumbas, ni construyó el muro del cementerio, ni limpió la basura acumulada en las tumbas ubicadas en esa fatídica esquina del cementerio. Las fotos fueron tomadas el dos de noviembre. Pero el alcalde Medardo es blindado, no le interesa saber nada de los reclamos del pueblo, o a lo mejor es simplemente un zombi, uno que parece estar vivo, pero tiene el cerebro muerto. Y que los familiares fueron a enflorar a sus muertos lo prueba las humildes flores que han sido depositadas en las tumbas. Con alcaldes como Medardo San Vicente no saldrá de la miseria.





lunes 1 de noviembre de 2010

TODOS LOS SANTOS, TODOS LOS DIFUNTOS Y TODOS LOS IMPROVISADORES





FOTOS: HACE UN AÑO



TH
Santos y difuntos son aspectos de la religiosidad del pueblo que no pasan inadvertidos. Menos en la ciudad de San Vicente, el primero –todos los santos- porque tradicionalmente corresponde con la feria de la ciudad (entiéndase los tradicionales juegos mecánicos que visitan la ciudad y sus respectivas ventas de comidas y productos típicos), celebración que extrañamente ha perdido realce en la visión oficial de los jerarcas de la Iglesia católica, no obstante tenga la categoría de solemnidad en el calendario de celebraciones de esa iglesia.
En cuanto a los difuntos, la razón de su realce se debe a los evidentes lazos que unen a los familiares de los que ya reposan en paz y que tienen a bien conmemorar sus vidas pasadas. Este aspecto es mucho más amplio pues tiene motivos que van más allá de la jurisdicción civil vicentina.

UN AÑO DESPUÉS: EL MURO SIGUE TIRADO

En todo caso, hace un año, con los efectos destructivos de la tormenta Ida, una parte del muro del cementerio de la ciudad de San Vicente fue destruido. Hasta la fecha el muro sigue tirado.
En su momento hacíamos ver que no ha tenido fuerza en el actual alcalde Medardo el hecho del respeto de la memoria de todos los santos y de todos los difuntos, no obstante su evidente insistencia en querer hacer pensar a la población su supuesta fe cristiano-católica.
Pero la cuestión se agrava si pensamos que estando ya cercana la recurrencia del primer aniversario de la tormenta Ida, sin embargo no se escuche nada acerca de la conmemoración de las víctimas, ni por parte de la Curia Diocesana, es decir, del obispo y sus más cercanos colaboradores (principales encargados de la fiestas litúrgicas de santos y difuntos), ni por parte de las autoridades civiles, principales garantes de los derechos ciudadanos.
Bueno, tener memoria tan corta en materia tan delicada, es prueba irrefutable de carecer de toda sensibilidad social y humana. Es más, todo discurso que se refiera a los pobres y a los que más sufren, viniendo de las altas jerarquías religiosas y civiles, cuando ni siquiera se les recuerda en los momentos más duros de su existencia, son palabras vacías y un insulto al nombre de cristianos que esas autoridades suelen ostentar.
Hemos entrado a la página web de la Alcaldía Municipal de San Vicente y en ese sitio no aparece programada ninguna actividad en ese sentido. Esta gente tiene mentalidad maniquea y superficial a más no poder. Les gusta admirar el espíritu patriótico de los norteamericanos de los Estados Unidos, que cada año conmemoran las víctimas del atentado terrorista en el centro de Nueva York, pero se les olvidan sus propios conciudadanos. ¿Le perdonaría a su alcalde la población de la ciudad de Nueva York que se olvidara de las víctimas del atentado?
Hemos buscado la página web de la Diócesis de San Vicente para buscar información sobre este mismo hecho y nada. Probablemente no tengan ni siquiera página web. ¿Se habrán dado cuenta que estamos en el año 2010?
Así estamos. Por tanto, no se espere nada bueno de los eternos improvisadores que gobiernan gallardamente nuestras instituciones.

Dilma Rousseff, primera presidenta electa de Brasil



C. de Carlos (Brasilia) encuentra un espacio en el piriódico ABC de Madrid, para poner de manifiesto la militancia guerrillera de la presidenta electa de Brasil, dando a entender que esa militancia le resta credibilidad a su persona, como si el hecho de haber sido torturada y encarcelada fuera algo tout court negativo y profetiza que será una simple marioneta de Lula.





Como sea, va quedando claro que los gobiernos de la "izquierda latinoamericana" necesitan dar continuidad a sus programas de gobierno para no quedarse en simples coyunturas electorales.

¿Están dadas las condiciones socio-políticas para que El Salvador tenga una mujer como presidenta de la república?

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