viernes, 20 de noviembre de 2009

¿Por qué es importante hacer justicia en los casos de lesa humanidad? ó bien "La belleza NO salvará al mundo"


REDACCIÓN TEHUACÁN


En estos días se ha abierto de nuevo el debate sobre la ley de amnistía, es decir, si se mantiene o se deroga para investigar los casos de lesa humanidad.

Ex-militares y Ex-guerrilleros tocan con pinsas este tema, porque saben que saldrían a flote muchos "cuerpos extraños".

Los puntos de vista al respecto son principalmente dos:



  1. Algunos dicen que la democracia salvadoreña es muy joven y que no está en condiciones de enjuiciar equilibradamente a todos los autores de los crimenes cometidos. Que se generaría un desorden social sin precedentes. Y que, por tanto, es mejor dejar las cosas así como están, sin "abrir heridas" y, en todo caso, es mejor esperar.


  2. En cambio otros consideran que investigando y enjuiciando a los autores intelectuales de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la guerra civil salvadoreña sea la única manera de saber si este país es verdaderamente democrático. Que, además, el hacer justicia no es sólo una decisión que compete a los políticos, sino principalmente a las víctimas y a sus familiares.

Más o menos así están planteadas las dos posiciones.

De nuestra parte preguntamos, en el caso n. 1: ¿Qué es lo que hay que esperar?¿Cuánto tiempo hay que esperar?¿Por qué hay que esperar? Si hubo un tiempo propicio para matar ¿por qué no puede haber otro tiempo propicio para hacer justicia?

Supongamos que no se hace justicia en los casos de lesa humanidad, eso consolidaría la impunidad en El Salvador, es decir, se pueden dar otros casos de crímenes iguales y la solución no sería un proceso jurídico adecuado, sino otra amnistía y así sucesivamente. Así se explica que en este país se mate a las personas como moscas y casi nunca se sepa quién es el asesino, ni cómo se están resolviendo los casos presentes.

Notamos "prudencia política y calculada" en el FMLN y en ARENA en el modo de tratar este tema. Las cuestiones esenciales para la estabilidad de los pueblos no admiten prórrogas.

Dostoievski solía decir que "la belleza salvará al mundo". Se trata de una visión estética de la realidad. Es verdad, las pirámides de Egipto son de una belleza deslumbradora, pero fueron construídas por esclavos. Las catedrales barrocas de toda Latinoamérica son un maravilla, pero fueron construidas por indígenas a los que nunca se les reconoció su esfuerzo y a los cuales se despojó de sus metales preciosos.

No, "la belleza no salvará" a El Salvador. Primero démosle la palabra a las víctimas, luego hablamos de "metrosexualismo político y jurídico".
Como diría Roque Dalton: "los muertos están cada vez más inquietos".
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Un canto a la vida.

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