lunes, 12 de abril de 2010

DAGOBERTO GUTIÉRREZ Y MARVIN GALEAS. EL VERBO Y LA PALABRA "EMPLUMADA"



TH-1
Las veces que leo a Marvin Galeas no logro concluír la lectura. Me parece que estructura sus escritos en dos partes: una estilísticamente bien lograda y la otra ideológicamente destructiva. Marvin todavía sigue en guerra. En cambio, lo que escribe su hermano Geovani me parece simplemente una realidad anacoluta.
A razón de verdad, Marvin se lee mejor que Dagoberto -como repito- hasta la parte en que no le agarra por escupir veneno. Lo ideológico somete a lo estilístico en él. Tiene serias dificultades para mantener el equilibrio entre una cosa y la otra.
En cambio, Dago es más fácil escucharlo hablar que leerlo. Se nota menos reprimido que Marvin. A Dago puedo escucharlo hablar todo el día, pero no puedo decir lo mismo de la lectura de lo escrito por Marvin.
Marvin y Dago, la dialéctica aquí no procede. Dago necesita una antítesis contenudísticamente más consistente. Marvin busca moverse en "las grandes ligas", pero el invitado frecuente en eventos y en la televisión es Dago, no Marvin. Marvin ha tenido que hacer su propio programa televisivo para hacerse ver, a Dago le son suficientes sus sandalias y la clásica camisita blanca.
Bueno, valore el lector los escritos siguientes:

CARTA ABIERTA A DAGOBERTO GUTIÉRREZ
Miércoles, 7 de Abril de 2010

Recuerdo cuando te conocí a finales de 1983 en el norte de Morazán, "la tierra donde se rasca el tigre", como decían los "compas" y lo repetían los soldados. Era la primera reunión de la Comandancia General del FMLN en un frente de guerra. Por esos días yo era parte del equipo de Radio Venceremos y tu eras miembro prominente del Comité Central del Partido Comunista, y además eras el comandante "Logan" de las Fuerzas Armadas de Liberación.

En esos días, cuando la muerte nos rondaba en cada charral, ya eras una leyenda viviente. Habías sido dirigente de la Juventud Comunista, director de un periódico clandestino, diputado en los tiempos de la Unión Nacional Opositora, el más joven de los diputados; profesor de secundaria, agitador nato y vibrante orador de plaza pública. Muchos te consideraban el delfín de Schafik.

Recuerdo las largas conversaciones que sosteníamos, cuando te quedaba algún tiempo, después de las reuniones de la comandancia. Me impresionaban tus conocimientos sobre geopolítica y los vericuetos de la Guerra Fría. Eras, lo digo sin ningún ánimo peyorativo, un auténtico comunista, y lo sigues siendo.

No me sorprendió tu separación del FMLN. Sé que no van contigo los lujillos del poder y mucho menos toda la retórica para justificarlos. Siempre consideraste al ERP como una guerrilla anticomunista. Muy audaz, muy combativa, pero anticomunista. No puedo hablar por otros, pero en cuanto a mi se refiere, siempre me he sentido muy cercano al pensamiento clásico liberal. Y a juzgar por las actuales posiciones políticas de Joaquín Villalobos y sus más allegados, algo de razón tenías.

Mucha agua ha corrido bajo el puente desde aquella reunión de Morazán en 1983. Ya no existe, Dagoberto, ni la Unión Soviética, ni el campo socialista, ni la Guerra Fría. Cuba ya no es objeto de admiración de jóvenes e intelectuales de todo el mundo, como lo fue en los años setenta y ochenta. Ahora es sólo una dictadura que se resquebraja desde adentro en el marco de una lucha moral de sus mejores y más valientes ciudadanos.

Tú sabes, Dagoberto, que contra eso no se puede luchar con soldados, ni con aviones, ni con consignas. La represión desde el poder de los Castro, tan parecida a los métodos a los de las dictaduras latinoamericanas, sólo acelerará el derrumbe del régimen. Mientras tanto en Venezuela un chafarote, un auténtico y corrupto gorila, se ha erigido como el líder del llamado socialismo del Siglo XXI.

Sé que eres sincero en tus planteamientos, pero, a mi juicio, estás sinceramente equivocado. ¿Cómo puede una persona como tú, que además de declararse comunista y al mismo tiempo cristiano (algo que no alcanzo a entender) simpatizar con la dictadura cubana? ¿Con qué argumentos explicar la existencia de doctoras e ingenieras metidas a prostitutas, simplemente porque como profesionales no llegan a ganar ni siquiera la mitad del salario mínimo que se paga en El Salvador?

¿Con qué palabras, Dagoberto, se puede defender la fortuna que ha amasado Daniel Ortega y su estrafalaria mujer, a punta de corrupción, fraude, pactos inescrupulosos y represión política? Ortega y Chávez, son una verdadera afrenta para aquellos que murieron heroicamente soñando con la libertad y la justicia. No son libres los ciudadanos obligados a hacer lo que no quieren sino a cumplir los caprichos de los dictadores y los aprendices de dictadores.

Tú, como si nada hubiese pasado en los últimos 30 años, sigues hablando del imperialismo yanqui y de su injusto sistema capitalista. ¿Cómo te explicas entonces que millares de humildes salvadoreños que acá no tenían nada, han salido adelante, muy adelante, allí en las entrañas de esa nación? Mientras tanto Venezuela, donde se construye el paraíso socialista, país riquísimo en recursos naturales, se hunde en la violencia, la miseria y los racionamientos.

¿No te das cuenta, Dagoberto, que la historia ha demostrado una y otra vez que el socialismo (hablo del socialismo marxista) sólo ha servido para convertir a los seres humanos en esclavos del sistema? Cuando un grupo de iluminados se hace con el control total de la economía de una nación, también se hace con el control de los seres humanos que allí viven.

Como decía un gran pensador liberal, en un sistema de libre empresa un millonario, aunque yo sea su empleado no tiene ningún poder sobre mis decisiones, como sí lo tendría en un país socialista marxista el más insignificante burócrata. Te escribo porque sé que a ti, a diferencia de otros "comunistas" , prefieres los argumentos a los insultos. Quisiera escuchar tus argumentos.

*Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleas@cinco.com.sv


CARTA SECRETA PARA MARVIN

Dagoberto Gutiérrez
Lunes, 12 de abril de 2010.
Diario CoLatino

Muy bonita tu carta, Marvin, la del jueves en El Diario de Hoy. Yo pienso que cada vez que escribís, lo haces mejor que la vez anterior. De modo que es probable que termines, y que buena noticia, dedicándote completamente al oficio de la palabra.

Como esta carta que te escribo es secreta, y solo vos la vas a leer, porque es secreta, platicaremos de una manera llana, confianzuda y suelta, como potros en una llanura sin cercas.

Los años de guerra son años hermosos, dentro de su dureza, luminosos dentro de sus oscuranas, y engrandecedores, dentro de sus cosas pequeñas. Porque es ahí, en esas coyunturas, donde el ser humano da todo de sí, aun a sabiendas que no recibirá nada a cambio. Y así debe ser, porque los ideales que impulsan a tomar decisiones grandes son en función de muchos y muchas, y no siempre esto coincide con intereses individuales de los guerreros que participan en la guerra.

Y tampoco es posible que estos guerreros tengan los mismos intereses, o que miren el mundo de la misma manera. Así pasó en la guerra de veinte años, porque el FMLN, siendo un acuerdo de comunistas, anticomunistas y no comunistas, no supuso coincidencia ideológica, es decir, idéntica sangre de la sangre y carne de la carne; pero, eso sí, exigió muy claros y precisos acuerdos políticos.

Porque es, en este terreno, el político, donde se libran las escaramuzas que permiten que una determinada ideología determine el rumbo del proceso. Una vez terminada la guerra, la granada de luz que era el FMLN implosionó en mil pedazos, como tenía que ocurrir, para que el país, el pueblo, las clases dominantes y gobernantes, el gobierno y el Estado, entráramos de traje entero, al nuevo período histórico abierto por la post guerra.

En el nuevo escenario construido por la guerra y rubricado por los acuerdos políticos que la culminaron, cada quien, Marvin, siguió mirando, entendiendo y sintiendo la realidad, con sus propios ojos. Como vos muy bien sabes, uno no mira con los ojos sino con el cerebro y la realidad no tiene con uno una relación directa sino indirecta, mediada por la ideología.

De ahí que, independiente del origen de clases, de la situación de clases, resulta ser la posición de clase, dentro de la que cada quien se define frente a una misma realidad, de acuerdo a determinada ideología. Y es aquí donde se define con quien está uno, contra quien está uno, quienes están con uno, quienes están contra uno, y la relación de uno con el mundo.

Cuando estalla el FMLN, que es la mayor escuela de alianzas en la historia de nuestro país, cada uno de sus componentes recupera su identidad, tanto individual como política, y una vez más, el mismo mundo, que es la realidad conocida, es visto de diferente manera a partir de ideologías diferentes. Por eso, aquella brillante ejecutoria política, militar y diplomática, que partía de las diferencias y desigualdades del acuerdo político que llamamos FMLN, desaparece irremediablemente, sin que nada ni nadie lo sustituya; a menos que el nuevo instrumento partiera, precisamente, de las diferentes ideologías y posicione políticas de los componentes del desaparecido frente.

Se trataba, Marvin, de construir una nueva alianza, en un nuevo escenario, pero en este punto predominó el miedo a esas diferencias y a esos diferentes, y se impuso el criterio huérfano de la uniformidad, de la unificación, y por eso mismo, de la renuncia a hacer política, a partir de los acuerdos políticos. Así las cosas, en realidad predomina la ausencia de acuerdos, que solo pueden alcanzarse a partir de las diferencias, que son más importantes que las coincidencias, tenemos un país en que la mayor certeza es la sombra de cada cual y la idea de cada quien sobre su sombra.

Cada uno ve el mundo a partir de su país y de su patria, porque este debe verse con ojos chilipiosos, y no con ojos de gringo o de europeo, o de chino. Y como tenemos diferente ideología, aunque tengamos el mismo origen de clase, vemos mundos diferentes, y por eso diferentes visiones ideológicas producen diferentes posiciones políticas sobre procesos políticos trascendentes en el continente y en el mundo.

De ahí las diferencias sobre las revoluciones cubanas, venezolanas, bolivianas, ecuatorianas, y en definitiva, sobre el capitalismo y el comunismo. Claro que se trata de procesos que no son químicamente puros, y son todos, reversibles, como todo hecho social.

Yo soy de los que piensa que el ser humano es bueno por naturaleza, soy optimista histórico, y creo que la humanidad no está condenada a la norma, es decir, al Estado, y desde aquí, Marvin, se despliega una opinión y una posición frente a la realidad. Yo aprendí a odiar a los imperios a partir de un libro sobre la vida de Jesucristo, este personaje me cautivó, después lo harían Marx, Lenin, José Martí, Bolívar, El Ché, por su sencilla firmeza, su palabra justa y su compromiso inquebrantable. Odié a los romanos y a partir de ahí me fue fácil hacerme revolucionario e incorporarme al único destacamento que estaba luchando solo contra la explotación: el Partido Comunista de El Salvador. La nueva Roma está en Washington pero con mas soberbia y menos genio que el imperio que se apropió del cristianismo.

Te he contado esto, Marvin, porque esta es una carta entre vos y yo, y te pido que no se la enseñes a nadie, porque hay gente que mal interpreta o bien interpreta, las cosas que uno dice.
Saludame al Geovani, decile que siempre lo leo.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué bueno¡ que se dé este debate entre dos pensadores del entorno político nacional. Estos aportes son los que está necesitando nuestro pueblo, en medio de la vorágine de violencia y enfrentamientos viscerales que vemos a diario en los medios de comunicación. Debates de altura que nos ayuden a comprender el panorama. Ahora bien, el tercer invitado, el encabezado a las dos cartas que aparece en este blog me parece chirlo, como que no capta el fondo del asunto, pero bueno, el intento es bueno. Felicidades

Anónimo dijo...

¡Qué bueno¡ que se dé este debate entre dos pensadores del entorno político nacional. Estos aportes son los que está necesitando nuestro pueblo, en medio de la vorágine de violencia y enfrentamientos viscerales que vemos a diario en los medios de comunicación. Debates de altura que nos ayuden a comprender el panorama. Ahora bien, el tercer invitado, el encabezado a las dos cartas que aparece en este blog me parece chirlo, como que no capta el fondo del asunto, pero bueno, el intento es bueno. Felicidades

EL FRENTE EN SAN VICENTE dijo...

A Marvin no lo leo. A Dago si, aunque me gusta más escucharlo.
Como dice Tehuacán, Marvin busca protagonismo y como la sociedad lo rechaza, buscó por sus propios medios estar en los medios.
Dago es analítico con lo que dice, aunque hay que detenerse un povo con lo que dice porque no todo está a la medida de la realidad salvadoreña.

Anónimo dijo...

No considero a Marvin Galeas un pensador del entorno político nacional. Estoy de acuerdo en que escribe y expresa sus opiniones o escribe sus memorias; pero de eso a ser un pensador hay mucho camino por recorrer.

Ciertamente, necesitamos pensadores y en San Vicente aún más, por eso este espacio y otros que se van abriendo es bueno conservarlos y promoverlos.

Anónimo dijo...

Dagoberto Gutierrez es un caballero, yo no lo soy, y si Dagoberto no le quiso decir a Marvin que se equivoca de punta a cabo, yo no tengo ningún escrúpulo. Marvin dice que no entiende cómo se puede ser cristiano y marxista. F. Hinkelammert razona del modo como sigue:"Si hay cristianos que a la vez son marxistas, entonces un cristiano puede ser marxista. Y como hay cristianos que son marxistas, o se consideran tales, cristianos pueden ser marxistas y marxistas pueden ser cristianos. toda otra respuesta es asunto de inquisidores". Marvín establece un paralelismo entre el socialismo real y el socialismo marxista. Al respecto Schumpeter dice: "Es realmente característico de tal proceso de canonización el que, entre el verdadero sentido del mensaje de Marx y la práctica e ideología bolchevista, haya un abismo por lo menos tan grande como el que había entre la religión de los humildes galileos y la práctica e ideología de los príncipes de la Iglesia y los señores feudales de la Edad Media"
Marvín lo único que falta es que te informés mejor, y si lo que Dagoberto dice es cierto, es decir, que cada vez escribís mejor, no hay duda que bien informado vamos a tener un pensador de primera línea, pero para esto de hacen falta muchos recreos.

marcosomega dijo...

no puedo entender como Dagoberto pueda tener amistad con un personaje como ese tal marvin,a mi me da nausea,y lo peor um tema como ese,la verdad no lo entiendo.

Erick Marroquín dijo...

Estoy de acuerdo con la descripcion que hace (me imagino que es la persona del blog)sobre las características de las dos personas, uno como escritor y el otro como orador.

Anónimo dijo...

Es cierto que el Ejercito del Pueblo quizá fue el ejercito revolucionario mas bravo en la época de la guerra, pero esto no le da derecho a Marvin -a quien expreso mis mas profundos respetos por su aporte al proceso- de tomar como estandarte ese ejército formado por hombres y mujeres valientes de nuestro heroico pueblo,para expresar sus posiciones políticas, las cuales obviamente están impregnadas de intereses puramente personales y que con todo respeto, son patéticas. En cuanto a Dagoberto, personalmente cuando he tenido la oportunidad de escucharlo, siempre me ha parecido un planteamiento muy interesante y realmente,su dialéctica esta dos o tres peldaños por encima de Marvin. Saludos Dago.

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