miércoles, 21 de enero de 2009

SAN VICENTE: «A PASO DE CAMARÓN». EL NUEVO ALCALDE Y LAS PERSPECTIVAS DE LA RESISTENCIA



REDACCIÓN TEHUACÁN
San Vicente, EL SALVADOR. El nuevo alcalde de la ciudad de San Vicente (El Salvador), es Medardo Lara, pequeño empresario, reconocido como miembro de los círculos católicos del casco urbano, movimientos apostólicos católicos de línea clásica, con una forma de fe cristiana privado-burguesa. El nuevo alcalde representa al partido ARENA (Alianza Repúblicana Nacionalista), cuyo fundador, el mayor del ejército Roberto D’Aubuisson, que, según la Comisión de la Verdad, instancia que investigó los asesinatos de lesa humanidad durante la guerra civil salvadoreña (1980-1992), es el principal orquestador de la muerte de Mons. Romero, arzobispo de San Salvador.

Medarlo Lara, entonces, se posiciona en una línea de pensamiento, que tiende, desde el punto de vista religioso, a secundar sumisamente los obispos alineados con la derecha salvadoreña, que, evidentemente, nunca han escrito o hablado abiertamente en favor de los pobres —de nada en realidad— y que, seguramente, han atacado a Romero, su figura y pensamiento, por considerar su opción por los más pobres demasiado radical. Desde el punto de vista político, no sabríamos decir si el señor Medardo tenga idea alguna, pero de ello se encargará su instituto político, ya acostumbrado a proponer candidatos sin perspectiva alguna de desarrollo político integral, es decir, se trata siempre de «marionetas».

La victoria de Medardo Lara es, pues, la victoria de la mafia y del analfabetismo político de San Vicente. En esa línea hemos perdido todos. ¿En qué sentido?

Con la victoria de Lara hemos retrocedido, y esto no es difícil probarlo. San Vicente nunca había votado por la izquierda, como cuando votó por Rigoberto Saravia (2006). La derecha fue por muchos años el monarca absoluto e indiscutible en San Vicente, no importaban actos de corrupción e incompetencia, total, decían, el pueblo vota siempre por nosotros. Pero uno de los alcaldes exageró: el «trago amargo» de la gestión del alcalde Rafael, apodado “mamita María”, por sus vínculos también con la religión tradicional vicentina, el pueblo no se lo bebió y volteó por primera vez la espalda a los partidos de derecha. Para San Vicente el hecho fue un hito histórico.

San Vicente se dispuso a darle una oportunidad a la oposición, es decir al FMLN. Pues bien, Saravia ganó, e inició bien y con fuerza, pero sucedió lo que siempre sucede en la mediocre, pueril y putrefacta política salvadoreña, es decir, se pelearon y no supieron manejar sus conflictos internos. El poder no tiene ética, se suele decir. Efectivamente, se dividió el concejo de Saravia. La vox populi suele señalar, con extrema frecuencia, el nombre de un tal «Galán» (Francisco Ramírez), como la persona que encarna los intereses del Frente, es decir, contrarios a Saravia. Todos sabemos como ha proseguido la cosa (porque no es verdad que ha terminado): Saravia se pasó y atrincheró en el PDC y Galán apareció como primer síndico en la gestión del Ing. Merino.

La no concretización de la candidatura de Merino tiene su origen en ese conflicto interno al partido. Merino tuvo que afrontar tres fuerzas adversas: a Medardo, a Saravia y a Galán. Medardo era su natural adversario político, Saravia acumuló rencor político, que inyectó siempre en la población y Galán, que en modo obstinado y por acuerdo del partido y del diputado Carlos Cortéz, se mantuvo en el cargo de síndico. Los mafiosos a la mafia.

Merino propuso un concejo equilibrado en cuanto al género, mitad mujeres, mitad hombres, e integró personas jóvenes. Fue el único que publicó y promovió su plan de gobierno en modo claro y sistemático. El centro de su propuesta fue la cultura y la persona humano, aspectos sin los cuales es inútil arreglar calles para hablar de desarrollo. Una interesante peculiaridad de su propuesta era el contacto que estableció con un nutrido número de intelectuales, residentes en el país y en el extranjero, que recibimos una nota solicitándonos apoyo en su gestión, muchos le prometimos apoyo real en lo que fuera nuestra competencia: somos sociólogos, ingenieros de diversas especialidades, periodistas, agrónomos, abogados, psicólogos, lingüístas, médicos, sacerdotes-teólogos, profesores de universidades, etc., naturalmente, todos de San Vicente, sólo le pedíamos que fuera correcto y transparente en su campaña y en su gestión en el caso del gane.

Somos francos en decir que de ninguno de los otros partidos políticos supimos que tuvieran un plan de trabajo, ni quiénes eran sus concejales, menos que tuvieran un programa serio, que integrara especialistas para impulsar a San Vicente por la via del desarrollo integral.

Bueno, las cosas están como están, nos restan algunas observaciones finales:

Dejar a Galán como primer síndico en la gestión de Merino era poner en serio peligro su candidatura. Señores del FMLN: ¿por cuál motivo no fue retirado del escenario político, sabiendo que era uno de los principales implicados en el caso Saravia?

Retírese del escenario político, entonces, y sin excusa alguna, a Francisco Galán y a Hugo Barahona y, ustedes, como instituto político aclárense las ideas, esto incluye al hoy diputado —por mérito de Merino— Carlos Cortéz. Como mínimo una disculpa a Merino y a su familia se debe hacer, ¿o es demasiado pedir a quienes el único criterio estratégico que aceptan es el ejercicio de la prepotencia?

Es miserable la aptitud de Saravia, el ex-alcalde, luego del escándalo, tuvo que dimitir de su cargo, la ética profesional más elemental se lo pedía. Claro, hablar de ética en nuestro país suena a palabra dicha en chino, a mala palabra. Los votos de Saravia huebieran hecho la diferencia, pero aquí ya no era política, era un monstruo político con sed de venganza.

Felicitamos a Merino y a su familia por la campaña de respeto que desarrollaron, combatiendo contra sus tres principales adversarios, ya mencionados; lo vimos, como se dice, «sudar la camisola».

De momento se nos ha privado, desde la alcaldía, el poder impulsar los proyectos programados con el Ing. Merino, pero invitamos, en modo particular al equipo técnico, a seguir apoyando el desarrollo de San Vicente y tomar iniciativas concretas y mejor articuladas en favor de nuestra población. De todos modos, con el nuevo alcalde, nadie se espere cambios cualitativos, es más de lo mismo, ARENA agotó sus propuestas. En 20 años, el subdesarrollo y la violencia en El Salvador siguen y seguirán igual o peor.

La democracia en El Salvador, está como la torre de San Vicente, truncada. Puede parecer que nuestra lucha se asemeje mucho al mito de Sísifo, es decir, el personaje mítico, que precipitado por castigo en el infierno fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio (La Odisea, xi. 593).

En San Vicente vamos, como dice Umberto Eco, «a paso de camarón», es decir, con mierda en la cabeza y empujando hacia atrás. ES LA ABSOLUTA INVOLUCIÓN.

Pero nuestra lucha es constante y determinada, no piensen los maestros del terror, areneros en particular, que vamos a bajar la guardia. En ningún momento aceptaremos este país, así, con el rostro que ustedes le han generado después de 20 años de mentiras y de hambre, una triste, vulgar y grotesca caricatura del consumismo norteamericano.

La resistencia tiene que ser metódica, constante y puntual en sus observaciones al actual alcalde. La sede edilicia no agota los espacios para impulsar el desarrolla, a veces los facilita, pero, como ha sucedido en esta contienda, también los impide. Ningún paso atrás, evalúese la situación y retómese de inmediato la resistencia contra los maestros del terror y la ignorancia, no se pierda de vista el «canibalismo » intrapartidista.

El 15 de marzo vamos por el cambio, es el hecho en sí lo que tiene valor esperanzador para El Salvador, a pesar de la miserable visión de país que tienen los políticos.
Se requiere más que la pérdida de una alcaldía para bajarnos la moral a los que creemos en la racionalidad y en la justicia, son 20 años de resistencia y nuestra determinación seguirá siendo más fuerte.
NACE LA ESPERANZA, VIENE EL CAMBIO

4 comentarios:

IGLESIA DEL MAGNIFICAT dijo...

QUE TRISTEZA QUE NUESTRO PUEBLO TODAVIA LE CUESTE DARSE CEUNTA DE LA REALIDAD. CON ALS ELECCIONES PASADAS NACIO LA ESPERANZA EN SAN VICENTE, PERO QUE SUCEDE, QUE SE TERMINA DANDOLE ARMAS AL ENEMIGO PARA DESARTICULAR LA ACCION. SIEMPRE HE DICHO QUE NO PODEMOS COMBATIR LA CORRUPCION CON MAS CORRUPCION, NI BOTAR UN IMPERIO CREANDO OTRO. CONOZCO DE ONGS QUE SON VERDADEROS IMPERIOS. CRITICAMOS EL SISTEMA Y NOS APROVECHAMOS DE EL. HABLAMOS DEL IMPERIO Y ESTAMOS HACIENDO OTRO. SI ESOS SON LOS QUE ESTAN CON LOS POBRES, IMAGINESE LOS QUE ESTAN EN CONTRA.
PEROE STO LO QUE NOS DICE QUE TENEMOS QUE SEGUIR LUCHANDO. CUANDO UNO ESCUHA EXPRESIONES TALES COMO "HEMOS BOTADO EL YUGO" "AL FINE STAMSO AVIVANDO" ME LLENO DE ALEGRIA; ES LO QUE HE OIDO EN VERAPZA, SAN ISIDRO CABAÑAS Y GUACOTECTI. ASI QUE LA ESPERANZA NOS MANTIENE, PERO NO COMO TONTOS, SINO COMO ACTIVOS LUCHADORES. ASI QUE LA LUCHA CONTINUA Y HA DE SER HACERSE CONSCIENTE, DISCIPLINADA Y MUY ORGANIZADA.
BENDICIONES

mares dijo...

Estoy de acuerdo con este artículo y el primer comentario.
En San Vicente ha ganado el partido que menos méritos hizo para ganar, el partido que menos interés ha mostrado en estos 20 años por promover el desarrollo en San Vicente. En San Vicente tendremos como alcalde a la persona menos capacitada para ese cargo y aunque de él se diga que es honesto, no podemos afirmar lo mismo de los caníbales que pisan su cola.
Ciertamente el Ing. Merino y su concejo tuvo que luchar con esos tres frentes: Arena, Rigo y Galán. En Rigo y Galán yo diría que luchó contra su mismo partido.
Pero yo agregaré otro frente de lucha que es la gente de San Vicente, analfabeta e inculta políticamente hablando, que vota más mirando sus necesidades e intereses inmediatos y no es capaz de apostarle al progreso y desarrollo integral que asegura mejores condiciones de vida para todos y la búsqueda del bien común.

Me da gusto leer en este artículo y en otros comentarios la convicción por seguir en la lucha por generar nuevas condiciones y espacios de participación e insidencia. Estoy dispuesto a apoyarles en las iniciativas y proyecciones. Ing. Merino, Concejales, equipo técnico, profesionales, militantes, simpatizantes y vicentinos todos que creen en el cambio y promueven la esperanzaes, es la hora de unir esfuerzos para generar cambios que nos permitan cambiar el rumbo de nuestra socciedad vicentina y comenzar a escribir una nueva página en la historia de nuestro querido San Vicente.

TEHUACÁN dijo...

El trabajo para la consolidación de una política madura y medianamente seria en nuestro país es mucho. Mientras el pueblo de los USA vence al miedo y vota por un negrito, aquí se nos pone negro el panorama, precísamente por no querer vencer el miedo. Bueno, el cambio tiene que llegar para entrar en una verdadera "democracia". Extraño que nuestra gente imita a los "gringos" en un puño de cosas, esperemos que los imiten en el voto decidido por el cambio.

Saludos.

Sofía dijo...

Vaya, un artículo muy bien reflexionado con la sensatez y el equilibrio de lecturas completas al contexto político de lo local y lo nacional.

En realidad sería un gesto muy profesional y visionario que el nuevo Alcalde de San Vicente invite a cuerpo colegiado de profesionales de diferentes opciones políticas, que desde fuera miran la situación con mayor objetividad.

Sería además inteligente que al menos "les consultara" qué harían por San Vicente si ellos fueran Alcalde pero que es mucho pedir. Como en otra intervención mencioné los cambios se construyen desde abajo y sin claudicar.

ARENA debe de saber que somos luchadores por convicción y no por la ración de beneficio $$$$ o compadrazgos como usualmente arreglan sus asuntos. Seguiremos desde "muchos otros escenarios" actuando firmemente por San Vicente. Que ni crean que estamos de capa caída, hoy más que nunca nos disponemos a hacer realidad los proyectos que San Vicente necesita.

La cultura no se hace en las instituciones. Se construye en las calles, en los hogares, en las reuniones familiares y también en el internet. Por lo tanto, quién dijo que la Alcaldía es el único lugar donde podemos hacerlo?

Claro que sí, seguimos y con más fuerza.

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