viernes 27 de agosto de 2010

LOS SETENTA Y DOS MASACRADOS EN TAMAULIPAS: !VIVA MÉXICO, CABRONES!


Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!”. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de ustedes”. Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: “¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca”. Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad. (Del Evangelio de Lucas 10,1-12).

El jueves, 27 de agosto de 2010, los latinoamericanos nos volvimos a sorprender ante la noticia del macabro asesinato de setenta y dos compatriotas, a manos de asesinos y narcotraficantes (Cartel de los Zetas) en Tamaulipas, México. Entre los asesinados se encuentran, al menos, salvadoreños, hondureños, ecuatorianos y brasileños.

Esta siniestra realidad nos cuestiona en varios aspectos. No sólo para buscar las razones por las que hermanos y hermanas nuestros abandonan sus pueblos de origen y marchan a otros lugares en busca de mejores oportunidades de vida; eso ya lo sabemos. El asunto es que los que supuestamente nos gobiernan en Latinoamérica, llevan más de cincuenta años escuchando que nuestros hermanos y familiares siguen huyendo a tierras extrañas en busca de mejores condiciones de vida y no hacen algo para evitar esa realidad. Parece que no hay voluntad para resolver el problema de la migración forzada, de las mejores personas de nuestras naciones, hacia un lugar que ni les acepta ni estima, sino que, por el contrario, les detesta y hasta agrede.

Es el momento de dejar a un lado la doble moral de gobernantes que al ver este tipo de hechos lo único que hacen es echar culpas y responsabilidades a otros y decretar “Un minuto de silencio por la memoria de las víctimas”. ¡Hipócritas mal nacidos!

Es el momento de comenzar a poner las bases para evitar la migración forzada. Eso es posible; la realidad lo demuestra, ya que al menos tenemos un ejemplo claro y concreto en Centroamérica: es el caso de Costa Rica, que no tiene migración forzada; ciertamente no en cantidades masivas como las tenemos el resto de los países centroamericanos.

Sería interesante analizar el caso costarricense para ver las razones por las cuales los ciudadanos costarricenses no ven en un país extranjero, la solución a sus problemas.

La clave la encontraremos en estudiar la historia económica y política de este país, e intentar transitar esos caminos. Hay por lo menos cuatro razones de por qué Costa Rica no tiene migración forzosa:

  1. Que Costa Rica no tiene ejército. Lo abolieron en 1948, para evitar intentonas golpistas llevadas a cabo por este grupo de individuos en otras naciones latinoamericanas. Esto trajo para Costa Rica efectos positivos, ya que los altos montos económicos que se gastan al otorgarlos al ejército, se invierten en elevar el nivel de vida de la población costarricense.
  2. Altos índices económicos invertidos en la educación. Costa Rica es uno de los países que más invierte en educación en América Latina. La educación es gratuita y de alta calidad.
  3. El desarrollo de la industria turística es alta en Costa Rica. Ello trae divisas a la economía costarricense y beneficia a la población.
  4. La distribución de la riqueza nacional es más equitativa que en el resto de las naciones centroamericanas.

Si analizamos en detalle estos puntos, encontraremos que no basta con desgarrarnos las vestiduras cuando suceden casos como la masacre de Tamaulipas; de lo que se trata es de ser más coherentes con lo que somos, seres humanos nacidos en este tiempo y lugar.

Ya es tiempo que cambiemos. Construyamos todos juntos un mejor país. Un país, donde no nos veamos forzados a huir para comer, estudiar y vestir mejor.

La mafia latinoamericana se empeña en negar y tergiversar aquello que afirma la canción: México Lindo y Querido si muero lejos de ti.

En estos casos de muerte, México ni es tan “lindo”, ni tan “querido”, y el temor no se refiere al morir lejos de él, sino en morir precisamente en su territorio.

¿Quiénes son los zetas? ¿Los policías corruptos? ¿Los diputados mafiosos? ¿El ciudadano común que sigue pensando que su partido político es una religión y sigue votando por él a ciegas? ¿Los ministros religiosos que sólo piensan en aumentar sus inmensas barrigas? ¿Los jueces prostituidos al mejor postor?... "Zetas", "Equis", es igual, el nombre no cambia la maña.

¡ VIVA MÉXICO, CABRONES!

miércoles 25 de agosto de 2010

FEDERICO GARCÍA LORCA (I)



Federico García Lorca, uno de los poetas más insignes de nuestra época, nació en Fuente Vaqueros, un pueblo andaluz de la vega granadina, el 5 de junio de 1898—el año en que España perdió sus colonias. Su madre, Vicenta Lorca Romero, había sido durante un tiempo maestra de escuela, y su padre, Federico García Rodríguez, poseía terrenos en la vega, donde se cultivaba remolacha y tabaco. En 1909, cuando Federico tenía once años, toda la familia—sus padres, su hermano Francisco, él mismo, sus hermanas Conchita e Isabel—se estableció en la ciudad de Granada, aunque seguiría pasando los veranos en el campo, en Asquerosa (hoy, Valderrubio), donde Federico escribió gran parte de su obra.
Más tarde, aun después de haber viajado mucho y haber vivido durante largos períodos en Madrid, Federico recordaría cómo afectaba a su obra el ambiente rural de la vega: “Amo a la tierra. Me siento ligado a ella en todas mis emociones. Mis más lejanos recuerdos de niño tienen sabor de tierra. Los bichos de la tierra, los animales, las gentes campesinas, tienen sugestiones que llegan a muy pocos. Yo las capto ahora con el mismo espíritu de mis años infantiles. De lo contrario, no hubiera podido escribir Bodas de sangre.”
En sus poemas y en sus dramas se revela como agudo observador del habla, de la música y de las costumbres de la sociedad rural española. Una de las peculiaridades de su obra es cómo ese ambiente, descrito con exactitud, llega a convertirse en un espacio imaginario donde se da expresión a todas las inquietudes más profundas del corazón humano: el deseo, el amor y la muerte, el misterio de la identidad y el milagro de la creación artística.

jueves 19 de agosto de 2010

CÁTEDRA MONSEÑOR ROMERO

EL ESTADO SALVADOREÑO ANTE EL CUMPLIMIENTO DE LAS RECOMENDACIONES DE LA COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS EN EL CASO MONSEÑOR ROMERO.













Ponentes:
José María Tojeira.
Roberto Cañas.

Fecha:
Sábado, 21 de agosto.

Lugar:
Cripta de Catedral Metropolitana.

Hora:
9:00 am.

Invita: Asociación Monseñor Romero, AMOAR.

lunes 9 de agosto de 2010

GRANDEZA Y MISERIA DEL CULTO PÚBLICO A LA EUCARISTÍA: ¿EXPRESIONES REALES O CARICATURAS DE LA RELIGIÓN CATÓLICA EN EL SALVADOR?





















TH
A nadie escapa en nuestros días que una de las expresiones del catolicismo contemporáneo de El Salvador es el culto público a la hostia consagrada. En la religión católica la Eucaristía tiene un lugar central.
Pero, siempre surgen preguntas: ¿no tiene la impresión el ciudadano analítico que algunas expresiones del culto a la hostia tienen una fuerte carga mediático-propagandística? ¿Todas las "horas santas" promovidas por los promotores del culto a la especie consagrada son gratis? Y si se ha dado el caso de que algunas personas hayan pagado por adorar al Santísimo ¿cómo se explica ese comercio? ¿En cuáles documentos de la Iglesia se fundamenta el precio -o como se prefiere decir- la ofrenda que se paga por adorar al Santísimo? ¿A partir de cuál siglo se paga por adorar la hostia?...

Como no es fácil dar respuesta a tanta pregunta, lo mejor es escuchar a los entendidos, a ver si alguno de los lectores nos va explicando en tono moderado y con documentos históricos eso de pagar por asistir a una hora santa de adoración al Santísimo Sacramento del Altar.

Como motivación transcribimos lo siguiente:

La Iglesia y la Eucaristía son realidades concomitantes, una reclama a la otra. Los Padres de la Iglesia tenían claro que la Iglesia se funda en la Eucaristía; este principio se suele expresar con una frase latina: Ecclesia de Eucharistia (La Iglesia vive de la Eucaristía). Bien lo sabía el papa Juan Pablo II, que dedicó en el año 2003 toda una encíclica a la relación entre la Iglesia y la Eucaristía.

El texto bíblico que suele ser reclamado para fundar la Eucaristía es el de la última cena. En sentido litúrgico coincide con la celebración del jueves santo, que justamente se entiende in coena Domini(en la cena del Señor), dando inicio al triduo pascual, la máxima expresión de la liturgia de la Iglesia.


1. La necesaria y permanente conversión eucarística
Para saber el auténtico y originario sentido que tiene la Eucaristía hay que retornar al texto bíblico, en este caso Jn 13, 1-15. Hay que leerlo detenidamente para sacar toda la riqueza del gesto realizado por Jesús.

El contexto es la pascua judía, que, como es de esperarse, en Juan está vinculada al tema del amor (v. 1), a la realización de los designios del Padre y en constante dialéctica con el mal (v. 2).

El primer gesto sorprendente se da cuando Jesús se despoja de su vestido de fiesta para ceñirse una toalla, disponiéndose a lavar los pies a sus discípulos.

La Eucaristía supone un constante proceso de conversión para quien participa de ella; una concreta conversión: el despojamiento de todo signo de poder que empañe su sentido originario de servicio.

Este proceso de conversión –como todos los procesos de conversión- no resulta fácil entenderlo y asimilarlo, sobre todo para los que se han habituado a vivir la eucaristía de un modo rutinario y desencarnado.

A tal punto es difícil la “conversión eucarística”, que el mismo texto presenta a Jesús y al príncipe de los apóstoles enfrascados en tremenda discusión. La cuestión se plantea así: No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!. Jesús le respondió: Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte(v. 8). La vivencia eucarística pone a la persona en lo más específico del discipulado. Lleva al creyente a un punto definitorio: “o lo tomas o lo dejas”.

En este segundo gesto –la discusión con Pedro- el evangelista Juan intenta decirle a la comunidad de Pedro, en primer lugar, que la Eucaristía efectivamente es esencial para comprender el mensaje del Maestro; en segundo lugar, que esa esencialidad va entendida como bajar a los hechos concretos del servicio a los hermanos. Es como si el buen Juan le dijera al fogoso Pedro: “tú tienes las llaves, pero no se te olvide que se trata de servir y no sólo de mandar”.

El tercer gesto tiene un perfecto paralelismo con el primero. Jesús se quita la toalla y se vuelve a vestir con su traje de fiesta (v. 12). Como se deduce del texto, no porque un obispo, un sacerdote, o un laico bajen a lavarle los pies al pueblo pierden su dignidad o su status social. Es más, en ese caso su status sería más creíble.

En consecuencia, la Eucaristía configura a la Iglesia desde el servicio al prójimo. Por lo menos esa es la impresión que le queda al lector bien intencionado: Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros (v. 14). Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes (v. 15). En todo caso, si alguien tiene duda de quién sea su prójimo, remítase a la parábola del Buen Samaritano, en la cual queda claro que la investidura sacerdotal y los grados académicos no aseguran el ejercicio de la misericordia (cfr. Lc 10, 25ss.).


2. La Eucaristía, corazón de la Iglesia
Del texto evangélico de san Juan no es difícil pasar a la connotación litúrgica de la Eucaristía.

La afirmación central al respecto está expresada en n. 1324 del Catecismo de la Iglesia Católica, que encontramos también en el n. 11 de la Lumen Gentium: “La Eucaristía es fuente y cima de toda la vida cristiana”.

La Eucaristía es el corazón de la Iglesia y de la vida cristiana en general. Con una función de diástole y sístole. De sístole porque nos convoca durante la celebración de la Misa y otra de diástole porque nos envía a impregnar el mundo de servicio. Si esta dinámica no se cumple, algo gravemente negativo estará pasando en la relación Iglesia-Eucaristía.


3. Las caricaturas de la Eucaristía
Como hemos intentado mostrar, la centralidad de la Eucaristía tiene fundamento bíblico y también doctrinal. Pero, ¿es posible que se den reducciones de la riqueza antes indicada?

Del texto bíblico del Evangelio de San Juan se deduce que la Eucaristía no se refiere solamente a las especies eucarísticas, sino que remite a una praxis eclesial y existencial de servicio en la caridad. Es evidente que Jesús primero lava los pies a sus discípulos y sólo después consagra el pan y el vino. Por tanto el gesto de servicio es condición para entender el gesto sacramental, que realizará en un segundo momento.

Ahora bien, dado que Jesús no da algo a sus discípulos, sino que se da a sí mismo. Entonces la Eucaristía, en sentido estricto, es una forma de vida, es un modo de estar en la historia, es una donación de la propia persona. Creo que San Ignacio de Antioquía no tendría reparos en que nos viéramos a nosotros mismos como “hostias vivas” deseosas de testimoniar aquello que hemos recibido como un don de parte de Jesús.

Pero, la tendencia actual en cierta parte de la Iglesia católica salvadoreña es la de acentuar el culto público a la Eucaristía en detrimento de su valor existencial y eclesial, alejándolo del modo como lo veían San Ignacio de Antioquía y toda la tradición patrística-.


3.1 Datos históricos sobre el culto a la Eucaristía
Conviene tener presente que los datos sobre el culto a la Eucaristía aparecen por primera vez en torno a la vida de Santa Dorotea (1394).

Las disputas teológicas en torno a la esencia del sacramento del altar dan inicio en el período pre-escolástico (s. IX) y coincide también con el apogeo del culto a las reliquias (s. X).

Berengario de Tours (1000-1088), negó abiertamente la transformación de los elementos eucarísticos, dándoles solamente un valor simbólico, lo que más tarde el Magisterio de la Iglesia denominará la transubstanciación. Las tesis de Berengario fueron condenadas por varios sínodos y tuvo que someterse a la autoridad de Gregorio VII en 1079. La estable definición de transubstanciación se dio en el IV concilio de Letrán (1215). Ese mismo concilio establece la obligación de la confesión y la comunión anuales.

Los textos patrísticos inculcaron la devoción a la Eucaristía, pero casi siempre lo relacionaban con la celebración de la misa. En cambio la novedad en el período pre-escolástico y escolástico radica en la adoración al santísimo, conservado fuera de la celebración de la misa.

En el siglo XII se da un aumento de la devoción al santísimo, públicamente expuesto. Pero el culmen se alcanza en el siglo XIII con la institución de la fiesta del Corpus Domini. Las primeras acciones que motivaron a su institución se suelen relacionar con una revelación privada del Señor a la beata Juliana de Lieja (1258), según la cual, Cristo mismo pedía una solemne manifestación en honor al sacramento del altar. Examinaron la pertinencia de la revelación el cardenal legado Ugo di San Caro y el archidiácono de Lieja, Jacques Pantaléon de Troyes. La sentencia de los dos personajes fue favorable. De inmediato el obispo de Lieja introdujo la fiesta en su diócesis en 1246.; lo mismo hizo el cardenal Ugo en territorio germano occidental. Mientras tanto, Pantaléon de Troyes, electo Papa en 1261, bajo el nombre de Urbano IV, extiende la fiesta a toda la Iglesia en 1264. Por encargo del Papa, Tomás de Aquino compuso los himnos Lauda Sion y Pange Lingua-Tantum Ergo.


Como es sabido, en los siglos posteriores, la reforma protestante no admitió la presencia real. Como contrapeso, en el s. XVI surge la práctica de las 40 horas eucarísticas.


3.2 Límites y desviaciones del culto a la Eucaristía
Según la doctrina de la Iglesia la reserva eucarística tiene como fin primario la administración del viático y la asistencia a los enfermos. En cambio, la distribución de la Eucaristía fuera de la misa y el culto a la Eucaristía son fines secundarios (cfr. Conc. de Trento, Denz.Sch. 1645; Pío X, Denz.Sch. 3375; Pío XII, Mediator Dei, AAS 39, 1847, 569; S. C. de Sacramentos, Instrucción Quam plurimum, 1 oct. 1949, AAS 41, 1949, 509-510; Instrucción de la S. C. de Ritos, 25 de mayo 1967, n. 49). Sobre la recomendación de no exagerar: Decreta authentica Congregationis sacrarum Rituum, Roma 1898-1927, n. 800. CIC c. 1274. Concilio de Colonia 1452. La Instrucción Eucharisticum Mysterium, n. 61. Instrucción De Sagrada Congregación de Ritos, 3 de septiembre de 1958, n. 47.

El Código de Derecho Canónico actual, cuando habla del culto público a la Eucaristía se muestra más bien moderado, recomienda que “como testimonio público de veneración a la santísima Eucaristía, donde pueda hacerse a juicio del obispo diocesano, téngase una procesión por las calles, sobre todo en la solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo (944 § 1). No habla en modo indiscriminado de adoraciones incontroladas al Santísimo. Es más, según el CIC, “corresponde al Obispo diocesano dar normas sobre las procesiones, mediante las cuales se provea a la participación en ellas y a su decoro” (944 § 2).

La impresión que se tiene en la Iglesia salvadoreña es que no existe control claro de parte de algunos obispos con respecto a la difusión de las adoraciones eucarísticas en espacios públicos. Cabe preguntarse si todos los párrocos piden permiso a su obispo cuando invitan a los sacerdotes promotores de las adoraciones públicas del Santísimo. Es más, cabe preguntarse si éstos rinden informe económico a su obispo de cuánto han tenido que pagar a los clérigos y a los ministerios que promueven ese tipo de evento?

Asimismo, es sano preguntarse si no se han puesto a pensar nuestros obispos que con la práctica indiscriminada y desordenada de la adoración al Santísimo se corre el peligro de banalizar su propia esencia. La trivialización del culto a la Eucaristía ¿no será signo de intereses bien distintos a los de promover la teología y la eclesiología del misterio eucarístico?

El aparato mediático de adoración al sacramento fomenta más la evasión y no tanto la convicción. Actualmente, muchos católicos piensan que asistir a una exposición del Santísimo es más importante –por lo que tiene de curativa y mágica- que la celebración misma de la misa. Otros están convencidos que exponer la hostia consagrada día y noche traerá resultados automáticos al proceso de evangelización.

Si la Eucaristía es fuente y culmen de la vida cristiana. Entonces, asistir a la misa debería ser sinónimo de celebrar los logros que nuestras comunidades están realizando en el proceso de la organización pastoral y evangelizadora. Ella misma sería la fuente de la que se nutrirían las comunidades para seguir evangelizando. Pero ¿cómo puede alimentar el proceso evangelizador una visión desvirtuada del sacramento del altar? Uno debería preguntarse cuando participa de la misa: ¿Qué es lo que estamos celebrando? Y ¿para qué? El culto a la Eucaristía no puede sustituir los procesos de evangelización, pues se trata de elementos complementarios no sustitutivos.

Por otra parte, la vida cristiana implica además la participación de los cristianos en la vida social y política. Es un error, dar a entender a las personas sencillas que participar de la misa o en una hora santa no tiene nada que ver con el compromiso de testimoniar la verdad y la justicia en el mundo.

De todos los aspectos negativos mencionados, la caricatura más terrible, la más nociva de todas, es la que ve a pastores de la Iglesia católica cobrando elevadas sumas de dinero por exponer el santísimo. Se ha llegado al punto de ya no querer celebrar la misa, sino simplemente llevar la hostia consagrada y exponerla, pues en el caso que hubiera misa, piden incluso llevarse la colecta. En este caso, el culto a la Eucaristía –en el modo en que lo entienden estos mercaderes de la fe- atenta contra la esencia misma de la Iglesia, íntimamente vinculada a la Eucaristía.

Por consiguiente, estos sacerdotes confunden y reducen la teología de la eucaristía con ese negocio que ellos llaman culto eucarístico.


4. Desvirtuar la Eucaristía es atentar contra la Iglesia
De todo lo dicho se concluye, en primer lugar, que la Eucaristía es un elemento esencia de la Iglesia y esto es evidente en el amor y respeto que muchos cristianos manifiestan hacia ella.

En segundo lugar, hacemos notar que es nocivo para Iglesia misma el que se manipule ese sentimiento religioso de devoción a la Eucaristía para obtener beneficios materiales. No es un secreto para ningún párroco, que muchas veces se han organizado adoraciones masivas del santísimo con el único objetivo de recoger fondos para construir un salón parroquial, como si la Eucaristía pudiera ser manipulada para fines lucrativos.

De ahí el llamado a recuperar el sentido integral y originario de la teología eucarística y de su equilibrada praxis eclesial.

Para cerrar nuestra nota, dejamos para consideración del lector un par de textos eucarísticos provenientes de escritos patrísticos.

Dejadme ser pasto de las fieras, por las cuales se alcanza a mi Dios. Trigo soy del Señor, y en los dientes de las fieras debo ser molido para convertirme en pan purísimo de Cristo (Ignacio de Antioquía a los cristianos de Roma, s. II).

Estas palabras de Ignacio de Antioquía, causan risa a los negociantes de la Eucaristía, les suenan a mitología del pasado. ¡Claro! Lo únicamente cierto para ellos son sus cuentas bancarias y las fundaciones para lavar el dinero procedente de eso que ellos llaman culto eucarístico. Ustedes son Simón Mago resucitado (cfr. Hch 8, 9-24), le dan al pueblo remedios mágicos no soluciones reales. Y todavía les quedará tiempo para rasgarse las vestiduras cuando algún “Lutero contemporáneo” les escupa la verdad en la cara.


Por tanto, no perdamos de vista las cosas esenciales. Tertuliano solía decir:

Nadie me parecería más desvergonzado que quien con agua ajena es bautizado para otro dios, extiende las manos hacia cielo ajeno a otro dios, se postra en tierra ajena a otro dios, sobre pan ajeno da la acción de gracias a otro dios, de bienes ajenos hace beneficencia con nombre de limosna y de amor por otro dios (Tertuliano, Contra Marción, s. II).

miércoles 4 de agosto de 2010

PADRE ALIRIO NAPOLEÓN MACÍAS. EL 31 ANIVERSARIO

Cada 4 de agosto se conmemora el asesinato-martirio del sacerdote Alirio Napoleón Macías. La fecha también corresponde con la memoria del Cura de Ars, el patrono del clero diocesano, en particular de los párrocos. Este año el obispo Elías Rauda presidió la misa, un hecho que rompe, en cierto modo, con la tradición de los anteriores obispos que muy poco frecuentaron esta celebración, bajo pretexto de ser manipulada por el FMLN. El obispo develó la estatua que recuerda al sacerdote asesinado por la guardia nacional en 1979, si bien algunos ya comentaban la falta de similitud de la escultura con Macías. De todos modos, la fe puede más que otros puntos de vista. Macías un sacerdote vicentino, un referente para las nuevas generaciones de sacerdotes que quieran mostrar generosidad y coherencia en su entrega al pueblo que pastorean.







lunes 2 de agosto de 2010

Camión daña imagen de la Virgen colocada en la entrada de la ciudad de San Vicente





















Este lunes, 2 de agosto, a eso de las 10:30 am., un camión repartidor de productos MASECA, se accidentó y colisionó con el monumento dedicado a la Virgen María, el cual está situado a la entrada de la ciudad de San Vicente, en un extremo del puente del río Acahuapa. La imagen fue aplastada por el techo del mismo monumento debido al impacto. El monumento fue construido durante la gestión como obispo de Mons. José Luis Escobar Alas, actual arzobispo de San Salvador. Todos los habitantes de San Vicente saben que la vuelta anterior a la entrada del puente es de alta peligrosidad, dato que suelen ignorar los visitantes de la ciudad. En días anteriores otro camión se estrelló contra la gasolinera que se encuentra en el mismo sitio.

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