jueves, 5 de noviembre de 2009

EL GOBIERNO DE EL SALVADOR CONDECORARÁ A LOS JESUITAS DE LA UCA ASESINADOS EN 1989


El Gobierno de El Salvador anunció hoy que concederá el próximo 16 de noviembre su máxima condecoración a cinco jesuitas españoles y un salvadoreño asesinados hace 20 años en esa misma fecha por un grupo de militares durante la guerra civil que azotó al país entre 1980 y 1992. "He tomado la decisión de otorgar a los seis sacerdotes asesinados la orden nacional José Matías Delgado", declaró el presidente salvadoreño, Mauricio Funes, en una rueda de prensa.
"Es una de las formas en que el Gobierno de la República, y particularmente el jefe de Estado (...), hace un acto público de desagravio, es decir, de reposición moral, por los errores que como Estado se cometieron en el pasado, especialmente en el caso del asesinato de los sacerdotes jesuitas", destacó.
Aseguró que les distinguirán "por los servicios extraordinarios prestados al país" en las áreas de educación, derechos humanos, combate de la pobreza, a la exclusión social y a la desigualdad, así como por "sus aportes a la paz y a la construcción de la democracia en el país".
La condecoración será recibida por parientes o miembros de las comunidades en las trabajaban cada uno de los religiosos y luego quedarán bajo custodia de la Universidad Centroamericana (UCA), donde los religiosos fueron asesinados. Funes señaló que esta orden, que será conferida en el Grado de Gran Cruz placa de oro, se "concede a jefes de Estado o a salvadoreños y salvadoreñas eminentes que hayan prestado servicios extraordinarios al país". "Es opinión de este servidor y de muchos otros en el gabinete que los sacerdotes asesinados fueron salvadoreños eminentes que prestaron servicios extraordinarios al país", opinó el mandatario, el primero de izquierda en la historia de El Salvador.
El 16 de noviembre de 1989, en el marco de una ofensiva emprendida por la entonces guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, hoy partido de Gobierno), comandos del Ejército salvadoreño irrumpieron en la UCA y dieron muerte a su rector, el jesuita español Ignacio Ellacuría.
Además, asesinaron a los sacerdotes de la misma nacionalidad Ignacio Martín Baró, Amando López, Juan Ramón Moreno y Segundo Montes, al salvadoreño Joaquín López y López, así como a la cocinera Elba Julia Ramos y su hija Celina, de 16 años. Por este crimen ya fueron juzgados en El Salvador, en 1991, una decena de militares, pero sólo dos de ellos, el coronel Guillermo Alfredo Benavides Moreno y el teniente Yussy Mendoza, fueron a prisión, aunque quedaron en libertad tras la aprobación en la Asamblea Legislativa de una Ley de Amnistía después de la guerra.
El juez de la Audiencia Nacional española Eloy Velasco admitió en enero pasado a trámite la querella presentada por la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE) contra 14 militares salvadoreños por delitos de asesinatos terroristas y contra el derecho de gentes.
La causa no incluirá al ex presidente de El Salvador Alfredo Cristiani (1989-1994), como pedían los demandantes. Este martes, la Universidad Centroamericana, que dedicó este año a los jesuitas, comenzó una serie actividades en honor a "los mártires de la UCA".
Una fuente de la UCA indicó a Efe que hoy homenajearán a Martín Baró en su 68 cumpleaños y han organizado para este mes exposiciones, mesas redondas y una conferencia magistral que dictará Almudena Bernabeu, la abogada que presentó el caso en España.

3 comentarios:

LA CANTINA dijo...

!Puta! Condecoración "post mortem".

País de pendejos en el que vivo.

A los vivos tales como el Hermano Toby y Mons. Fabio Colindres, y una larga serie de maricones de ese calibre, a ellos sí reconocimiento como "Hijos meritísimos" en vida y el reconocimiento lo da la Asamblea de los diputados, conglomerado de hijos de puta.

A propósito, y al talego de gente normalita que mataron en la guerra y siguen matando actualmente ¿quién putas los condecora?

Anónimo dijo...

Creo que pensando con un poco de razon. Esta condecoración, si bien no ayuda para que los jesuitas resuciten, pero sí ayuda para reconocer su labor que siempre se miro con reojos y de modo perverso. Me alegra muchísimo que por lo menos eso se haga, Claro que hubiese sido mejor en vida, pero cómo eso ya no lo podemos cambiar para los jesuitas, sí que lo podemos cambiar para que otros hombres o mujeres compromentidos con la justicia no queden en el olvido y se les valore en vida, esto a partir de este homenaje; y hay que ser realistas: más degradante hubiese sido de que no se les reconociera nunca su labor en medio de nosotros.

TEHUACÁN dijo...

Bueno, lo que "La Coyito" dice, a su modo, tiene mucho de verdad. Si la condecoración post mortem de los jesuitas va encaminada hacia la derogación de la amnistía en los casos de lesa humanidad, entonces el gesto es importante. Pero, si no pasa de ser una mera condecoración, entonces tiene más un sentido satírico. Es decir, en estos casos, como el de Romero, cuyo caso va en estos días a las audiencias en la USA, hay una gran desproporción entre los gestos que se van realizando como medidas paleativas y la urgente necesidad de entrar en un estado de derecho estable y parejo para todos. Ese momento está muy lejor de llegar, pero por algo hay que iniciar.

Los de Tehuacán.

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